Hace unos días, un rockstar de los que llenan estadios desde antes de que yo naciera, de los que le cantaban a los soldados, dijo en pleno concierto que él no estaba ahí, como otros artistas, “para influenciarte con sus mamadas”.
¿Sus mamadas? ¿Cuáles? ¿Las de los que se atrevieron a hablar de la guerra arriba de un escenario? Ah. Esas.
Mientras tanto, en otra parte del mundo, bombardearon una escuela. Le dieron una vez y luego otra. Más de cien mochilas en el polvo. Veintiséis maestros. Cortaron el internet para que nadie pudiera contar. Hasta una misión de la ONU, que normalmente habla bajito, dijo que pudo ser crimen de guerra. Bajito, eso sí.
Y el señor, desde su bola de cristal, que no es el momento.
Va la regla, para que nadie se confunda: nadie está obligado a marchar. Nadie está obligado a opinar. Si no tienes nada que decir, cállate y vete a dormir a tu cama de dinero. Se vale. De verdad se vale. Lo que no se vale es burlarte de los que sí abren la boca y pagan por hacerlo. Eso, en México, se llama tener huevos tibios.
Así que hice una canción. Sludge sucio de finales de los ochenta, gritos de pandilla y un bajo que suena a mudanza. No digo su nombre. No hace falta: el que se sintió aludido ya sabe. Y si no sabes quién es, mejor, porque la canción no es nomás para él. Es para cualquiera que tiene el escenario más grande del mundo, le dice “mamadas” a la voz de los demás y de paso te vende el boleto para olvidarte de todo.
El video: una esfera con un rey dormido en su cama de billetes mientras afuera todo arde y los boletos SOLD OUT bailan como idiotas. Se cierra el telón. Luego la escuela: no hay cuerpos, nomás las siluetas de gis, porque no necesito enseñarte un cadáver para que te duela. Y luego cae la banda: cuatro marionetas sin cara. Escribiste Master of Puppets, compa. Mira nomás quién acabó colgado de los hilos. Al final se asoma el que de verdad manda. Spoiler: es un cerdo. Trae puro.
“¡Pero es IA!”. Sí. La música la hago con IA, con mi propia voz entrenada adentro. Si de todo esto lo único que te molestó fue eso, el video te lo dice al final, con mayúsculas. Aquí te lo resumo: eres parte del pinche problema.
Tu voz no es una mamada. Úsala.
Huevos Tibios ya está en video, con subtítulos en español y groserías en los dos idiomas. También en Suno.
— Chrnx