¿Halloween?… Pues por qué no ser cool y sacar un álbum en plena fecha. Como las bandas serias. Como el súper, que tiene calabazas desde agosto.
Ya en serio, poquito: Halloween es la única noche del año en que nadie te pregunta por qué andas disfrazado. El resto del año, sí. El resto del año uno ensaya la sonrisa, cuenta el contacto visual, se ríe a tiempo. Le dicen masking. Yo le digo martes.
Y ahh, sí: también quiero dulces. Así la cabeza se me acelera a la velocidad de la luz. Porque ya de por sí venía en quinta.
El problema es que Halloween también son gritos de golpe, luces que parpadean y un esqueleto animatrónico que te grita en el pasillo de los cereales. Qué divertido. Para una cabeza como la mía eso no es fiesta, es sobrecarga con descuento. Así que hice un disco de Halloween sin sustos: Halloween… in Neurospicy and rated E for everyone. Cada crujido, cada campanada, cada risa de monstruo cae a tiempo, justo donde la esperas. Lo espeluznante se queda. Lo que te brinca, no. Revolucionario, ya sé: avisar antes de asustar.
Todavía no sale, ojo. Sale pronto, antes de Halloween. Si mi hiperfoco no se interpone y alguien me pone freno.
Cuatro monstruos, cuatro maneras de venir cableado:
- El anfitrión de One More Monster! ama su fiesta hasta que el timbre no se calla y las luces gritan demasiado. Lo dice. Y los monstruos, fíjate nomás, le bajan. Ficción pura.
- El fantasma de The Residual Shuffle baja los mismos trece escalones cada medianoche. Los vivos dicen que está atorado. Él dice que ahí está su calma. Adivina quién tiene razón.
- El científico de Flap-Flap, It’s Alive! se olvida de la cena, del reloj y de Halloween porque el experimento está buenísimo. Cuando funciona, aletea las manos. Las mías también. No, no tiene arreglo. Tampoco lo necesita.
- Y Drácula, en The Count Counts to a Thousand, aprende a ser humano con un instructivo, hasta que descubre que todos están fingiendo. Spoiler: todos están fingiendo.
¿Rated E? Bueno… no quiero que mi jefa venga a lavarme el hocico con jabón. Esta banda dice groserías. Muchas. Los otros discos traen su etiqueta de explícito bien puesta y ahí se va a quedar. Pero este es para que quepa cualquiera: el morrito que se tapa los oídos en la fiesta, la mamá que busca un Halloween que no lo haga llorar, el adulto que aletea a escondidas. La E es la de los videojuegos de cuando éramos chavos: apto para todos. Hasta para mi jefa.
Limpio no quiere decir domesticado. Las guitarras siguen sucias, el bajo sigue caminando como si viviera ahí y la voz sigue con sus grietas. Es grunge disfrazado; nomás que esta vez el disfraz es de buena persona. Que no se acostumbren.
El disco viene en camino; el primer video ya está: Flap-Flap, It’s Alive!, con todo y su moneda de ocho bits. Mete la moneda. Dale play. Y si al final te pregunta CONTINUE?, ya sabes: el próximo Halloween hay más. Cómo no.
— Chrnx